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ENRXQUE RIOJA
plantados en un artejo basilar, aparecen dos cirros, de los cuales
uno es el verdadero cirro dorsal, que presenta por encima una
mancha de color violâceo. El otro cirro representa las branquias,
que por tanto, y a diferencia de las otras especies de Omaphäs,
aparece en el primer segmento setigero. El cirro ventral cônico
se implanta en un artejo basilar bien desarrollado. Los paräpodos
de este segmento presentan cerdas de dos clases; unas, que se
implantan en el lôbulo pedio son compuestas arqueadas, gene»
ralmente bidentadas (g. 10 c), enconträndose algunas triden—
tadas, como las representadas por Clapar‘ede (loc. cit., 1868y lâmina V…, g. 1 c). En la parte superior del haz existen algunas
cerdas capilares mais 0 menos volubles (g. 10 ci). En el artejo
basilar, en el cual se implantan la branquia y el cirro dorsal,
existe un haz de cerdas simples que no hacen saliente al ex=
terior.
Los segmentos segundo y tercero son de la misma forma que
el
estando armados de iguales cerdas. En el cuarto
aparecen en el haz superior cerdas capilares con el äpice voluble, guradas por Claparède (läm. V…, g. 1 E). Con aumento,
se observan en el margen pequeños dientecitos. El cirro ventral
disminuye de tamaño en los segmentos cuarto, quinto y sexto.
En el cuarto segmento desaparecen las cerdas compuestas,
siendo substituidas por cerdas capilares (g. 10 a). En los seg—
mentos siguientes el cirro ventral queda reducido & un mame—
lon redondeado, que desaparece en el segmento décimo.
Las cerdas, en forma de espâtula pectinada, aparecen a partir
del segmento sexto (g. 10f).
Las branquias se ramican desde los segmentos 20 a 25 setîgeros, presentando, como mâximum, cuatro a cinco ramicaciones
(g. 10 h).
'
En el ejemplar de Näpoles he comprobado que las branquias
aparecen en el 20 setîgero y no en el 16, como arma Claparède. En estos paräpodos el cirro dorsal queda reducido a un pe—
queño mamelôn. En esta porciôn del cuerpo existen un par de
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